divendres, 23 d’agost de 2013

S de siempre.

Y por lo menos ella me hace sentir que a alguien le importo, que alguien me quiere, no sé. Lo único que sé es que se ha ganado una buena parte de mi en menos de un año. Y qué año.
En un año he pasado de estar feliz a simplemente estar. Pero tener a personas que te ayudan a surgir de tus cenizas es reconfortante.
Cuando te sientes sola, o simplemente no quieres vivir, aparece una de las pocas personas que (verdaderamente) tienes, y te recuerda que vales, que no vives en vano, que tu vida tiene sentido, y que si no quieres vivir por ti misma, que lo hagas por ellos. Que te necesitan, que necesitan tu sonrisa, tu risa o tu humor (aunque sea de los peores). Que ellos hacen que tu vida cobre sentido, que ellos son capaces de dar un giro de 180 a tu día con un abrir y cerrar de ojos.
Hay las típicas personas que tienen miles de esos, miles personas con las quien compartir los buenos momentos, luego se hunden y ven que no tienen a nadie. Yo soy del pequeño porcentaje que tiene a sólo (y agradecida que estoy) dos personas, con quién contar en las malas y con quién disfrutar en las buenas. 
Ella sin duda es una. 
Estar con alguien y sentir que puedes con todo. Hablar con alguien y sentir que todo lo oscuro se ha ido. Pensar en alguien y decir: Se lo prometí y confió, y no, no le voy a fallar. Y entonces te paras, y piensas, y te preocupas y joder, ¿y si ella no cumple su promesa? ¿Y si ella no puede con todo? ¿Qué hago yo? Entonces te miras al espejo y ves que nunca serás tanto para ella cómo lo es ella para ti. Pero bah, qué más da. 

Silencio. 
Tiempo sin hablar. 
Ya has mejorado. 
O eso crees. 
Ella ya no está. 
Meses. (Quizás no tanto.) 
Pero ya nada es cómo antes.
 Quizás tu deberías preocuparte por ella. ¿No? 
Quizás es tu turno. 

Y sí, lo era. Era hora de dejar mis problemas de lado e intentar que su sonrisa apareciera cómo ella hizo con la mía. Y lo intentas, y juras, y prometes, y pones tu vida en ello. Que si tu haces x yo haré y. Pero no. Todo permanece allí. 

Y ahora. Al cabo de unos meses. Piensas... ¿Cómo se lo agradeceré? ¿Qué puedo hacer para devolverle todo lo que ha hecho por mi? 
Y sé que no puedo hacer nada, sé que mis palabras son en vano, y que mis promesas no funcionan. 
Y ya véis, la única alternativa que me queda es quedarme a su lado. Apoyarla en todo. Defensarla ante todos. Y pobre de aquél que le haga daño. Pobre de la zorra que se acerque a ella. Quizás es demasiado. No sé. si algún día se cansa supongo que lo notaré. Pero de mientras, déjame prometerte una cosa; de tu lado, yo no me muevo. 

Que tu y yo contra el jodido mundo, colega. Que esta S es de Siempre. O si no, te lo pido por favor... que lo sea. 


Te quiero. 

2 comentaris:

  1. Si tengo tu blog abierto siempre para mirarlo todos los días y ver cuando escribes algo, y me lo he releído todo varias veces, pues habrá que decirlo.
    Escribes genial, me encanta tu blog, no dejes de escribir, yo lo hice.

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    Respostes
    1. Ay, muchas gracias jo. Creo que eres el primer comentario que tengo, js. No lo haré, creo. Ya lo dejé durante un tiempo y lo echaba de menos.

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