dimecres, 2 de setembre de 2015

Se apagó.

Se apagó. La luz se apagó justo cuando nuestras miradas se cruzaban, mientras mi corazón anhelaba el exterior. Quería mi pecho desgarrado para poder respirar, y es que yo me quedaba todo el aire hiperventilando. No le importaba si mi amor por ti le llenaba, mi corazón necesitaba aire al igual que yo te necesitaba a ti. Y estabas, pero de pie a unos horribles metros de mi. Sentía que me iba a romper, que mi piel se iba a deshacer si no calmabas sus latidos de un abrazo. Me cogiste de los brazos y casi caí de la vuelta y media que me obligaste a hacer. Tus manos recogieron mi pelo, pero ellas querían bajar una espalda más. Mis ojos no paraban de buscar algo a lo que aferrarse, a ese paso me iba a deshacer. Me aferré a tu confianza porque era lo único en lo que creía. Me fallaron los dedos cuando estaba a dos centímetros de ella, toda la culpa la tuvieron tus labios que me hicieron temblar como una pálida y blanca flor. Cada centímetro de tu piel pesaba en la mía, cada suspiro que de tus labios salía yacía en mis párpados. Solo deseaba llegar arriba para ver el mundo, y es que ni con tus pecas como apoyo pude. 


Se apagó. La confianza se apagó justo cuando nuestras miradas se despedían, mientras mi corazón anhelaba de nuevo tu amor. Quería mi pecho destrozado para poder volver a sentirte, y es que yo me quedé completamente vacía cuando te fuiste. No le importaba si tu ausencia le faltaba, mi corazón te necesitaba a ti al igual que yo necesitaba aire. Y estabas, pero de espaldas a unos horribles metros de mí. Sentía que me iba a caer, que mi cuerpo ya no aguantaba más si no calmabas mi llanto de un beso. Me miraste con tus ojos y casi caigo arrodillada. Tus manos no sabían que hacer pero sé que ellas querían secar mis lágrimas. Mis ojos buscaban desesperadamente algo a  lo que aferrarse, a ese paso mi corazón se haría añicos. Me aferré a nuestros recuerdos porque era lo único que me quedaba. Me fallaste hace días cuando estaba a dos centímetros de ti, y toda la culpa la tuvo tu deseo de buscar más de lo que se tiene. Cada metro que te alejabas pesaba en mi alma, y cada lágrima que mis ojos dejaban ir me hacían temblar como una solitaria y roja flor. Cada centímetro de mi piel necesitaba la tuya. Solo deseaba llegar abajo, donde todo empezó y con todo tu apoyo sobreviví. 


Se apagó. Mi mirada se apago justo cuando te vi girar la esquina, mientras mi corazón yacía en mis manos. Quería mi cuerpo ahogado para poder volver a sentir... algo, y es que ya ni escribir sobre el dolor podía. No me importaba como volvieras, mi cuerpo anhelaba el tuyo tanto como mi corazón deseó el exterior. Y no estabas, esta vez no estabas ni de espaldas ni a horribles metros. Sentía... nada, mi cuerpo ya no aguantaba más si un cigarrillo no invadía mis labios. Me miré con mis propios ojos me miré, y no me reconocí. Mis manos me acariciaron con pena pero sé que querían hacerlo con orgullo. Mi mirada buscaba desesperadamente a la confianza a la que se aferró, a ese paso iba a convertirme en tan solo un cuerpo. Sin resultado me miré al espejo porque yo era lo único que me quedaba. Me fallé hace meses cuando estaba a centímetros de ti, y la culpa la tuve yo por quererte más que a mi. Cada vez que te acercabas más me olvidaba, y cada sonrisa que lanzabas me hacía olvidar de la falta que me hacía. Cada centímetro de mi piel me necesitaba. Solo deseaba llegar al punto medio, y es que conmigo misma al final me recuperé.




diumenge, 9 d’agost de 2015

Por tu lado.

Es un mundo de medio-muertos, donde la mayoría de nosotros ve con los ojos ciegos. No levantamos la cabeza, entre letras y luces está todo el día nuestra mirada perdida. Dejamos ir sonrisas, no pronunciamos 'buenos días', lo cargamos en la espalda y a nadie parece importarle haber seguido andando. Y nos vamos encogiendo de tanto mirar al suelo, mientras nuestro corazón lo hace también.

Por tu lado ha pasado la persona que te va a romper el alma, la vas a querer con mucha rabia pero en su costilla cuelga un letrero negro sin nada escrito y a partir de allí no podrás pasar. Por tu lado iba corriendo la pelirroja que va a llorar haciendo que sus lágrimas vayan hacia tu herida, solo para llenar el vacío interior que la otra te ha dejado, pero tu con los ojos medio cerrados has cruzado el paso de cebra sin ni siquiera mirar a los lados. Por tu lado ha pasado aquella chica de pelo oscuro por la que matarás vidas, sí, esa tan terca que solo demuestra su amor en la cama, y no, esto aún no lo sabes porque tus ojos siguen viendo flores marchitas disecadas en el asfalto. Por tu lado ha pasado la mujer que cuando eras pequeño te ayudó a andar, la mujer del vestido azul que cantaba mientras regaba las flores. Flores que llevaba el chico que acaba de pasar por tu lado mirando al suelo también, con un par de lágrimas en las mejillas y un anillo en el bolsillo, un fallo, un no. Son cosas que pasan. Como el tren que acaba de pasar por tu lado y todo por no mirar el reloj del andén, que sepas, querido amigo que en este tren también hay una chica, un tanto rara, estaría sentada justo enfrente tuyo leyendo un libro de poesía inglesa, mientras tu miras por la ventana te haría una foto y de aquí a los mil polvos que haríais pasarían años. 

Por tu lado, en nada, va a pasar tu vida, aquella que tanto has querido, que tantas cosas te ha dejado, que tantas cosas te ha arrebatado, aquella por la que tantas cosas has perdido, y sí; la vas a despedir mirando abajo también, arrepentido por no haber mirado enfrente, por no mirar profundamente a la chica que tu alma tendrá, la pelirroja que te curará, por no saludar a la que te vas a follar, ni por pensar en quien es esta mujer que lleva el vestido azul y no para de cantar. Por no levantar la vista ni ver las lágrimas del rechazado, por no ver a tu futura mujer, por darle la espalda a la sonrisa que dormirá en tu cama, por girar la cara a las curvas que en tu balcón algún día debía fumar. Y que sepas, que si tu móvil no se para, todo esto no volverá. 



dissabte, 21 de febrer de 2015

Tú.

Quiero que nos emborrachemos a base de te quieros con sabor a tequila para olvidar las malas miradas que mis ojos te lanzan y tu mal coges, que mi carmín quede en tus labios por culpa del cigarro y la vida compartida.
Quiero vivir sellos en pasaportes contigo, quiero compartir sonrisas torcidas y cortadas por frío, quiero recibir abrazos llenos de calor por culpa de tu sangre, quiero que mi sangre llegue a hervir cuando tus labios me recorran. 

Que las vértices de las sábanas se junten, que se doblen que se abracen, que se quiten de encima nuestro y entre nosotros, que seamos uno y no uno con sábanas, que nos unamos, que nos fusionamos, que mi pecho en tu pecho, que tu latido en mi oreja, que tu nariz en mi pelo, que tu mano en mi espalda, que mi piel contra tu piel ¡que luchen!, que mis dedos entre tus dedos ¡que se quieran!, que tus labios en mis labios, que tu lengua intentando pillar la mía ¡y que gane la más rápida!, que mi culo en tu mano, que tu mano en mi culo, que tu pierna mi pierna tu otra pierna y mi última pierna, que así quiero estar que no necesito nada más. 

Sentir tus labios absorber el vodka de mi ombligo, que me mires y me acaricies, que te bese los labios y haga una mueca. que la luz entre, que la luz salga, que el sol se levante y la luna lo siga. No quiero distancias, quiero que siempre estés, quiero más bailes al no compás, que borrachos bailemos mal, y la noche nos cubra como si tuviéramos frío. Que mi cama sea solo un colchón, y yo este desnuda en ella mientras tu me comes con tus ojos café desde la ventana medio abierta soplando el humo que te sale de los pulmones.

Quiero que tu mejilla mantenga siempre esta aroma, quiero que mis uñas marquen tu espalda cada noche, quiero que las llemas de tus dedos conozcan cada uno de mis violetas cabellos, quiero despertarme cada día a tu lado, dormir, no dormir, esposarte, no hacerlo, cocinarte, cocinar, cocinarme, bailarte, quererte, odiarte, no sé. 

Ya no sé ni de qué iba esto que estoy escribiendo. Eso me has hecho, me haces ser un puto caos de quiero y no quiero y te quiero y mucho.

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