dimarts, 20 d’agost de 2013

Inocencia.

Y que todo vuelva a ser cómo antes. Nada de sufrimiento. Nada de lágrimas. Más sonrisas y más abrazos. Con la misma música y el mismo humor. Con los mismos amigos aunque ya hayan madurado. Haciendo el gilipollas cómo se hacía antes, y no haciéndose el maduro cómo se hace ahora.
¡Que las cosas antiguas aún se conserven!
Los viernes por la tarde; calle arriba, calle abajo. Un banco, un bar. Calle abajo, calle arriba.
Con dos grupos, quizás tres pero hablando entre todos. ¡Que las miradas surjan! ¡Que las sonrisas aparezcan!
Las mismas parejas que antes, intercambiando miradas entre si. Cuando el adulterio era cosa de niños, cuando los enojos no se tomaban en serio. Cuando con un simple perdón toda la malicia se iba, cuando la inmadurez tapaba la realidad.
¿Dónde quedó todo eso? ¿Quien lo enterró? ¡Maldita sea el que se llevo mi parte infantil!
¿Que es eso del sufrimiento? ¿Quien lo inventó? Corazón frío el suyo, queriendo que tanta gente las pase putas.
'Mal de amores' decían aquellos niños de 12 años cuando de amor no sabían ni el significado.
Sonrisas inocentes. Miradas sin malicia. Perdones sin rencor. Abrazos sin envidia. Besos sin celos. Pasos sin defraude. Y repetir mil veces: ¡Bendita sea la inocencia de aquellos que aún la poseen!

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