diumenge, 9 d’agost de 2015

Por tu lado.

Es un mundo de medio-muertos, donde la mayoría de nosotros ve con los ojos ciegos. No levantamos la cabeza, entre letras y luces está todo el día nuestra mirada perdida. Dejamos ir sonrisas, no pronunciamos 'buenos días', lo cargamos en la espalda y a nadie parece importarle haber seguido andando. Y nos vamos encogiendo de tanto mirar al suelo, mientras nuestro corazón lo hace también.

Por tu lado ha pasado la persona que te va a romper el alma, la vas a querer con mucha rabia pero en su costilla cuelga un letrero negro sin nada escrito y a partir de allí no podrás pasar. Por tu lado iba corriendo la pelirroja que va a llorar haciendo que sus lágrimas vayan hacia tu herida, solo para llenar el vacío interior que la otra te ha dejado, pero tu con los ojos medio cerrados has cruzado el paso de cebra sin ni siquiera mirar a los lados. Por tu lado ha pasado aquella chica de pelo oscuro por la que matarás vidas, sí, esa tan terca que solo demuestra su amor en la cama, y no, esto aún no lo sabes porque tus ojos siguen viendo flores marchitas disecadas en el asfalto. Por tu lado ha pasado la mujer que cuando eras pequeño te ayudó a andar, la mujer del vestido azul que cantaba mientras regaba las flores. Flores que llevaba el chico que acaba de pasar por tu lado mirando al suelo también, con un par de lágrimas en las mejillas y un anillo en el bolsillo, un fallo, un no. Son cosas que pasan. Como el tren que acaba de pasar por tu lado y todo por no mirar el reloj del andén, que sepas, querido amigo que en este tren también hay una chica, un tanto rara, estaría sentada justo enfrente tuyo leyendo un libro de poesía inglesa, mientras tu miras por la ventana te haría una foto y de aquí a los mil polvos que haríais pasarían años. 

Por tu lado, en nada, va a pasar tu vida, aquella que tanto has querido, que tantas cosas te ha dejado, que tantas cosas te ha arrebatado, aquella por la que tantas cosas has perdido, y sí; la vas a despedir mirando abajo también, arrepentido por no haber mirado enfrente, por no mirar profundamente a la chica que tu alma tendrá, la pelirroja que te curará, por no saludar a la que te vas a follar, ni por pensar en quien es esta mujer que lleva el vestido azul y no para de cantar. Por no levantar la vista ni ver las lágrimas del rechazado, por no ver a tu futura mujer, por darle la espalda a la sonrisa que dormirá en tu cama, por girar la cara a las curvas que en tu balcón algún día debía fumar. Y que sepas, que si tu móvil no se para, todo esto no volverá. 



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