dissabte, 1 de febrer de 2014

Anatomíamorosa.

Que sepa el mundo que estoy perdida, pero que no sepa dónde. 
En lugares escondidos vete a saber tu dónde. En lugares conocidos por la mayoría de la hipócrita población. 
Quizás esté en la comisura de tus labios, o colgando de tu uña corazón. 
Puede que esté memorizando cada uno de tus lunares para luego no perderme por aquellos lugares. 
O quién sabe si estoy saltando en tu barriga y esos saltos son las mariposas que crees sentir. 
Investigando entre tus pestañas, o quizás diferenciando colorantes en tu iris. 
A lo mejor estoy en tus oídos susurrándote a las ocho de la mañana lo mucho que te quiero y te desquiero. 
Explicándote que del amor al odio hay un paso y yo soy este jodido paso. 
El paso de un segundo, el paso que nos jodió. La pisada que nos maldijo, la maldición que nos condujo a esta relación; nominada por su destreza en cagarla mil veces por segundo. 
Le dije a tu corazón que me quisiera o él me dijo a mi que me querías, no me acuerdo precisamente de la conversación; ya que me puse a saltar como la loca que soy, como la loca que conoces. 
También dí vueltas por la palma de tu manos hasta que la cerraste por culpa del cosquilleo. 
No me hiciste daño, fue una fuerte caricia. Una caricia que dejó marca. Me dejó unas pequeñas marcas en la muñeca, y unas cuantas lágrimas en el mentón. Nada que destacar. 
Vi con tus pupilas nuestra película hasta después del silencio que se formó entre nuestras dos personas.
Ellas me dijeron que me echabas de menos, no me las creí. Nunca he creído en lo que los ojos ven. Sin embargo siempre he creído en ti. 
Y esos 'que te quiero' dichos a primera mano junto a un auricular, sus perfectos decibelios fueron orgasmo para mis oídos, lágrimas para mis ojos y sonrisa para mis labios. 
Ojalá haber sentido tus abrazos, y tus besos por mis pecas. 
Ojalá haber visto la ópera y ojalá no haber renunciado a todo.  
Nunca entenderé el porqué de ese 'quiero vivir en un mundo humano', como si todos mis sentimientos fueran fantasía y los tuyos fueran puro miedo. 
Juro que puedo hablar con tu piel de todo lo que me plazca, juro que puedo convencer a tu alma de bailar un vals. 
'Prometo no dejar de querer tu persona, prometo de no dejar de quererte a ti.' 
Sueño que aún sigo en tu uña corazón, sueño que aún ando por la comisura de tus labios. Imagino que aún hablo con tus pupilas y que tu corazón aún me cuenta lo mucho que me quiere. 

Y mi corazón mientras tanto va deseando que no fueran mentiras, mis ojos que fuera todo verdad, y mis oídos que las palabras que tragó no fueran en vano. Mi boca reza para que los 'te quiero' que pronunció aún permanezcan marcados a fuego en tu pecho izquierdo, dónde algún día mi pelo debía reposar. Y mis manos aún anhelan las tuyas al bailar, al pensar, al escribir, al tocar, al respirar, al vivir. 

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