dijous, 5 de setembre de 2013

¿Quemado o congelado?

Hoy he jugado a no pisar las líneas del suelo. Ha sido divertido, si pisabas una línea, estabas muerto. Si esta línea estaba entre dos rayuelas rojas, morías quemado. Si las rayuelas que la rodeaban eran blancas, morías congelado.
¿Qué es mejor morir quemado o morir congelado? 
¿Simplemente morir o morir simplemente?
Y que un  juego de niños pueda hacerte reflexionar, ¿qué irónico no? 
Y es que la vida es eso. Simples y complicadas ironías que te hacen pensar y te queman las reflexiones poco a poco hasta reducirlo todo en cenizas. 
Malditas cenizas estas que quedan en tus entrañas después de que ese alguien desaparezca. Jodido el vacío que te invade después de todo lo visto y oído. Grandes las ganas de terminar con todo cuando el te lo dije aparece de nuevo en tu mente. 
Que se vuelva imprescindible aquél que te ignora. Que se vuelva un desconocido aquél que te adora.
Que se aleje aquél que puedes tocar. Que se acerqué aquél que no puedes alcanzar. 
Y joder, girar encima de algo llano. Andar encima de algo que ruede.  
Preguntar sobre cosas sin respuesta, responder a cosas sin pregunta. 
Y cuando dices que estás sola por qué este alguien te ignora cuando más lo necesitas, en este jodido momento es cuando ignoras a aquellos que quieren ayudarte. No por nada, no lo haces a propósito. Simplemente sientes que todo lo que necesitas, todo a quien necesitas es esta persona, y si no tienes a esta persona no tienes a nadie. No tienes a nada. Te sientes muerto. 
¿Quemado o congelado? Qué más da.
 El caso es que te sientes sin vida.
La vida... Eso. Simples ironías que acaban contigo.

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